Domingo, 1 de noviembre de 2026 · Nota 1 de 1
Rutina
Sabes, los fines de semana son los días mas dificiles que tengo que soportar, porque eran esos días en los que podía compartir contigo todo el tiempo, sin tener que separarnos por nada.
Y es una ironía que ahora que tus horarios quedaron mas ligeros, estemos separados, porque pienso que podríamos aprovechar más el tiempo. Es una ironía que ahora que mi trabajo rinde mas, y pudiera verte por mas momentos, sea una distancia la que nos separa.
Intento adaptarme, pero es duro, mas no imposible. Entiendo y abrazo mi realidad, poco a poco me adapto a la innegable verdad de que el pasado no puede ser cambiado, me tomo esta soledad como el tiempo de reconstrucción que necesito para poder cambiar por completo, pues, a pesar de tener la certeza de no ser aquel Jesús de agosto, que tenía tanta niebla en la mente, que era un inseguro, tampoco puedo asegurar que soy nuevo y sin errores. Pero puedo apostar que ya existe un cambio en mi que me hace una persona irreconocible, solo que, reconozco que debo seguir trabajando.
A veces me invade la ansiedad por saber de ti, pero entiendo que eres un alma libre, y que yo, además de tener la voluntad de un hombre para poder mostrarme y tener la disposición de arreglar mi error, debo tener la fortaleza para aceptar los resultados de mis acciones, pues es fácil querer actuar, pero aceptar, esperar y reconocer es algo que solo hombres sabios pueden hacer.
Te sigo amando, aunque estos fines de semana se hagan más y más cotidianos, aunque exista la amenaza latente de poder quedar en la costumbre de la soledad, pues en mi corazón aún vive la esperanza, una que sé que nunca se irá.