Martes, 3 de noviembre de 2026 · Nota 1 de 1
Reconocimiento, Cambios y Focos
Hoy estuve en la terapia, y se sintió diferente, pues ya vengo mejorando un poco con respecto a la ansiedad tan grande que me ocasionaba pensar en ti tanto tiempo, es como que, poco a poco, comienzo a aceptar y a darme cuenta de mi realidad, y es que ya no formas parte de mi vida, es como darme cuenta que estoy atravesando el miedo más grande que vive en mi mente, la soledad, y perder a la persona amada.
Algo que entendí el día de hoy, es el peso de los traumas de nuestra infancia, nuestro pasado que nos hace ser tan vulnerables, que nos hace repetir tantas fallas en el presente, pero que confundimos con inocencia como conductas comunes.
Desde niño, fuí maltratado, algunas veces de forma física, y la mayor parte de forma psicológica, pues al fallar o cometer un error, mi castigo era ser despojado de mis gustos materiales (la televisión, el playstation, etc) - pero además, se me ignoraba por completo, se me quitaba el habla hasta el punto de ser ignorado, y eso me confundió al punto de creer que la aceptación era complacer a los demás, que era una forma de poder ser aceptado.
Mi cerebro interpretó eso como el precio a pagar para ser amado, por lo que fallarle a los demás, era sinónimo de no ser amado, de no ser querido, y pues, eso contrasta con ocultar mis errores, mis fallos, pues pone en peligro mi concepto del amor. Por eso siempre fue tan dificil para mi compartir mis problemas, porque los interpreté como el riesgo de perder el amor de las personas, por eso te oculté mis problemas, mi oscuridad.
En este punto no puedo culpar a nadie, pues soy un adulto que tomó sus decisiones, sabiendo que eran malas, sabiendo que hacían daño, sabiendo que eran una cosa que ponía en riesgo la relación, y si, admito no haber tenido la madurez para manejarlo, por miedo e inmadurez, pero ya es tarde para seguir luchando con el pasado.
Algo de lo que me estoy dando cuenta, es que mi sufrimiento no va a conmover a nadie, no va a hacer que las cosas cambien, no va a modificar mi futuro, por lo que, si bien, sigo sufriendo en silencio, me digno a trabajar poco a poco en curar esos traumas, en sanar esas heridas, y en seguir enfocado en mi camino de mejorar como ser humano.
No puedo cambiar mucho la trayectoria de las cosas, y me cuesta despegarme de la esperanza de regresar, y mi miedo sigue siendo que lo haya perdido todo, pero cuando miro a mi alrededor, es lo que tengo, mi soledad, el precio de no poder haber mesurado con calma mis problemas, pero al menos, tomo la decisión de mejorar, de empeñarme cada vez más en no repetir estos patrones, porque si quiero lograr una familia, debo crecer mucho más como hombre, y parte de ser hombre, no es solamente enfrentar los problemas para solucionarlos, sino también tener la fortaleza para aceptar mis propios errores y vivir con sus consecuencias.