Lunes, 2 de noviembre de 2026 · Nota 1 de 1
Ciclos
Hoy amanecí con mucha tristeza dentro de mi corazón; como si estuviera aún dentro del primer día de ruptura, y se me hace muy curioso que el proceso tenga que ser así. Ya no siento tanta ansiedad, pero el dolor que tengo en mi alma simplemente no cesa, y no quiero vivir el resto de mis días así.
Quisiera poder amarte de nuevo, o bueno, aún lo hago, pero deseo con tantas fuerzas que vuelvas para poder calmar este sufrimiento, este sentimiento de vacío. Me duele mucho tenerte lejos, lo admito, siempre termino teniendo muchas ganas de llamarte, de saber como estas, de llamar y rogarte por volver, de humillarme a mí mismo, como si eso fuese a calmar mi dolor.
Estar expuesto a esta soledad solo me hace pensar en todos los errores que cometí, todas las veces que de decepcioné, que no fui suficiente, las veces que sin darme cuenta, minimicé muchas de tus opiniones, siendo un egoísta, un cobarde, sin poner el trabajo en marcha para de verdad ser una mejor versión.
Ahora soy consciente de que me amaste tanto, que viste mas allá de mis defectos, y tenías la certeza de que podía ser mejor, y ahora que te fuiste es que caigo en cuenta de que debo hacer el trabajo, y es ahora cuando más me duele el proceso, porque debo mejorar por mí, pues no pienso seguir cometiendo los mismos errores, pero ya no estás, y no sé si quisieras volver para darte esa versión de mi que tanto viste, la que mereces, la que tu sabías que yo alcanzaría.
Mi insistencia en arreglar ls cosas no nace de mi arrepentimiento, sino del amor que te quiero entregar, nace de la necesidad de hacerte saber lo mucho que me importas, así como desde tus ojos podías ver lo mejor de mi, desde los míos, puedo ver a la grandiosa mujer que eres, y quiero amarte de verdad, como un hombre íntegro, no como el niño inseguro que era.
Te extraño, y te amo desde mi alma.