Domingo, 25 de octubre de 2026 · Poema 1 de 1
Oir
A veces, las personas necesitamos hablar para desahogarnos.
Es completamente natural, es lo que nos hace humanos.
Pero que sucede cuando ya no tienes a nadie para desahogarte?
Cuando no existe nadie que quiera escucharte?
Y no pienso en lo banal, como una anécdota del trabajo.
Hablo de lo que nadie más ve.
De las lágrimas de dolor por algo que nadie sabe.
De la angustia por no tener un lugar seguro al que ir.
Y eso es justamente lo que yo perdí por perderme a mi.
No fui consciente de la persona que tenia a mi lado.
Que era ese oído que se prestaba a toda hora para escucharme.
Me escuchó todo lo que tenia para decir, para luego calmarme.
Se siente como destruir una casa de madera.
Como transformar tu refugio en una hoguera.
Saber que se perdió lo más sagrado que existe el convivir.
Todo por no tener claridad para vivir.
Cada día que pasa entiendo más el dolor causado.
Y sé que no se cura con palabras de bondad o con un gesto honrado.
Sino con el tiempo, que muchas veces es cruel y osado.
Pero no tengo otra alternativa que entregarme a él, y dejar el pasado.
Se que las acciones tienen consecuencias.
Y créanme que estoy viviendo en carne propia las mias.
Pero que castigo se siente llevar este peso tan enorme.
Es como que cada paso que doy me carcome.
Y lamentablemente lo mas probable es que nada se arregle.
Pues haber sido el ejecutor de la traición.
Quita toda credencial de hombre noble.
Ya las cosas no quedan igual luego de un terremoto doble.
Al final, sólo me tengo a mi.
Y es por esa razón que decido mejorar y cambiar.
Que pase el tiempo, en el que me dedico a trabajar.
Para al final ser una persona diferente, que el dolor supo transformar.
Y no miento si digo que te pienso, que te extraño.
Que quiero abrazarte y jurarte que no van a haber más días malos.
Mi mas grande anhelo es tenerte en mis brazos para escucharte.
Para probarte que si hay cambio, que si hay un mejor ser humano.
Y es agobiante convivir con la probabilidad de que no suceda.
De no tener oportunidad de demostrar mi grandeza.
Pero debo atenerme a las consecuencias de mi ignorancia.
Pero sé que ya son severas.
Mi más grande miedo ya deja de ser el paso del tiempo.
Sino que mi castigo sea peor que el envejecimiento.
Y sea que no pueda encontrarte de nuevo en mi vida.
O mucho peor, no poder ser escuchado de forma sincera.
No ser proveído de ese lugar que siempre espera.
Que no exista nadie al que mis problemas altere.
Tener que lidiar con el vacío de la soledad.
Y que por traidor, nunca mas nadie me ame, ni me escuche, ni me vea.