Jueves, 29 de octubre de 2026 · Nota 1 de 1
Continuación
Sigo extrañando muchas cosas, de verdad siento una nostalgia increíble. A pesar de venir trabajando arduamente, y sentir que ya no estoy estrellándome con la realidad y con los resultados de mis acciones, me sigo chocando con el anhelo de revivir todas aquellas cosas que parecían tan comunes, como despertar contigo, saber que hacías, desayunar juntos, hablar de cualquier cosa.
He sentido mucha rabia estos últimos días, producto de la frustración por vivir en este proceso, sintiéndome mal por mis fallos, mis errores, es algo muy dificil, al final me convenzo de que el castigo del hombre va amarrado a su nivel de consciencia. No digo que soy el tipo mas auto consciente ahí afuera, ni que soy el maestro de la meditación, pero no imaginas lo mucho que me duele analizar, entender y sufrir mis propios fallos. Es un coñazo.
Todos hablan con mucha facilidad de que las cosas se superan, que es pasajero, y lo único que entiendo al final de todo esto, es que cada quien habla desde su propia perspectiva. Al final, no entienden por completo el peso del dolor que conlleva vivir con estos problemas, sufrir estos cambios, son cosas que siempre duelen, y más cuando cargas con un compás moral tan fuerte.
Igualmente, me enfoco en seguir adelante, en agarrar las cosas del pasado que pueden hacerme crecer, no vivir en el castigo, pero si aprenderlo para poder salir adelante. Admito que me duele, es como la espada que se forja a través del fuego intenso.
Sin importar la rabia, el dolor y la vergüenza que siento hacia mi mismo, sigo pensando que lo único que tiene valor del hombre es su palabra, y yo, como hombre, dije que te amo, y que lucharía para recuperarte, y es lo que pienso hacer. Sin ilusionarme, sin dejar todo el peso sobre la esperanza, pero si entendiendo que no puedo negar mis sentimientos, y no pienso rendirme, y si al final no prosperamos, sabré que dí todo de mi, que de verdad luché por tu amor, y que no fallé a mi palabra.