Martes, 13 de octubre de 2026 · Nota 1 de 1
Decisiones
Hola Flor,
El día domingo te vi, y noté lo hermosa que eres, así como lo vi todos los dias que estuvimos juntos, solo que ahora es desde la perspectiva del espectador, pues sé que ya no estamos juntos.
Me confrontaste con rabia, pero era el golpe que mi alma necesitaba para reaccionar, para poder continuar trabajando en serio, pues si habia tenido un avance, pero estaba siendo duvitativo pues no estaba tomando las riendas serias en el asunto.
Ahora siento mucha pena y tristeza, el día de ayer fue horrible, lloré mucho, porque me duele demasiado haberte perdido, sin embargo, mientras corría por la mañana, tratando de calmar mi cabeza, mis pensamientos, caigo en cuenta de algo que es clave, y es que no puedo seguir siendo un llorón.
No puedo seguir siendo este niño indeciso, que no sabe gestionar sus emociones, que lo único que demuestra es debilidad, incerteza, tristeza, y muchas cosas negativas más.
Indiferentemente de si continuamos, o si consigo a otra persona, las mujeres de valor como tú, quieren buscar un compañero que sea un hombre de verdad, no un llorón. Quieren a alguien que pueda ser respetado, y si siempre estoy proyectando tristeza y dolor, no creo que pueda ser respetado.
Alguien como tú necesita de un hombre fuerte, un hombre que brinde seguridad, amor, progreso, prosperidad. No un niño que proyecte inseguridades, tristeza, dudas. Debo aprender a enfrentar la incertidumbre, y debo aprender a amar desde la reciprocidad, no desde la dependencia.
Siento que ahorita soy dependiente de tí, y no es ideal cuando una pareja depende emocionalmente de otra, porque a pesar de que haya amor, tarde o temprano termina transformándose en una carga, y lo que menos quiero ser es eso.
Por eso el día de hoy me prometo a mi mismo cambiar, volverme un hombre fuerte, un hombre seguro, un hombre que venza a la lujuria, a sus adicciones, y es un camino dificil, pero he sido colocado en este puesto para poder afrontar, debo hacerlo desde la soledad, sin ayuda, como un hombre que se forja a sí mismo.
Nunca serán suficientes las disculpas, pero empiezo a entender que es momento de cambiar, no de llorar.